Necesité de un centello de luz,
Si algún silogismo amerita tener nombre,
Para oscurecer la inexactitud de mi imparcialidad.
Miré mi casa, mi alcoba, mis manos…
Y los libros no supieron romper el silencio
Que desnudaba, seduciendo, a los muros.
No encontré mejor rastro que una carta,
Oxidada, olvidada por el olvido, escrita al tiempo.
Narraba mis perdidas miradas de un niño foráneo.
Estupor, sequedad en mis labios…
Eran las mismas canciones, la misma imagen… la esencia.
¿Pero de qué vida no se ha hablado?
Este sentir fue distinto, añoraba el regreso,
Ese dulce impaciente momento me abrazó,
Me dejó dormir en su lienzo.
Recorrí sus paisajes, uno tras otro,
Me miraba fijamente aquella bestia,
Ya no éramos el mismo, la mutación estaba consumida.
Ineficiente sistema narrativo.
Desperté catapultado sin mayor razón.
Fue volviendo a mí, estaba más cerca de mis labios,
Me dio un cálido beso y se dispersó en el viento.
La niñez había desaparecido,
Me desamparó envuelto en un manto un tanto encorvado.
¿Volvería?... ¿Volverías?
No hay lugar en esta disonante asfixia.
Aún no tengo un nombre en tu desesperación,
No puedo dar luz propia en tu armazón, y en realidad, no deseo.
No deseo vestir aquella bestia en elogios
No merezco caminar al lado de un río…
Preferí el anonimato en una larga lista de anhelos no cumplidos.
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4 comentarios:
el jugador vitathon tambien tiene su corazon! xD
suerte bro!
asu
eres genial, sabias?
q lindas mis groupies!!
:)
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